LAS 10 ALEGORÍAS NAVIDEÑAS MÁS REPRESENTADAS


 

La celebración de la Natividad del Niño Jesús es un acontecimiento muy importante en el mundo cristiano. Sus tradiciones son tan numerosas como los países donde se festejan, y las historias o leyendas que las han originado son, en muchos casos, curiosos misterios dignos de conocer. Por ello, la revista Mi Tierra seleccionó algunas de las alegorías más representadas en el mundo para comprender mejor las costumbres que engalanan nuestros hogares en estas fechas que llegan cargadas de tanta emotividad.

Publicado por revista MI TIERRA / Diciembre 2007

Árbol de Navidad

Probablemente sea el símbolo navideño más difundido a nivel mundial.

Según el país, las tradiciones, las tendencias o simplemente los gustos, la decoración del Arbolito de Navidad es increíblemente diversa, tanto como los relatos o leyendas que describen su origen.

Se dice que la costumbre de decorar abetos o pinos en estas fechas proviene de Alemania, aproximadamente de principios del siglo XVII. Entre las posibles y muchas razones para que esta costumbre se propagara se encuentran, por ejemplo, las leyendas de misioneros evangelizadores que adoptaron una costumbre pagana en vista de que sería imposible de abolir; ésta conmemoraba el nacimiento del dios del sol y la fertilidad, y se celebraba decorando un árbol perenne -con piedras pintadas- que simbolizaba el universo (en sus ramas estaban sostenidas las estrellas, la luna y el sol); el significado que le atribuyeron luego los cristianos, decorándolo con manzanas y velas, estaba referido al amor de Dios: las manzanas simbolizaban el pecado original y las velas representaban a Jesucristo como luz del mundo, mientras que la forma icónica del abeto sería la representación de la Santísima Trinidad.

Las bolas de cristal se incorporaron alrededor del año 1750 en Bohemia (actual República Checa), y durante el siglo XIX la costumbre de decorar un árbol de navidad se extendió por toda Europa y luego por América.

Pesebre

La representación del Niño Jesús en el pesebre tal como la conocemos hoy en día, es una tradición que se sigue desde la Navidad de 1223, cuando San Francisco de Asís, el italiano fundador de la Orden Franciscana, quiso celebrar esta fecha de una manera muy particular; para ello invitó a los pobladores y frailes de Greccio (Italia) a compartir la media noche del 24 de diciembre en una loma rodeada de árboles y llena de cuevas junto a un pesebre que él mismo montó procurando hacerlo lo más parecido posible a aquel que describen los relatos bíblicos. En la ocasión, los invitados asistieron en procesión a la misa que ofició San Francisco y escucharon atentos el sermón del santo. Alrededor del pesebre adornado allí, con heno, animales y la figura del Niño Jesús durmiendo ante la mirada absorta de los pastores, se cantaron alabanzas al misterio del nacimiento.

Desde entonces, muchas casas nobles de Europa empezaron a representar la natividad con réplicas cada vez más producidas, hasta llegar a competir cada año en busca del mejor pesebre navideño.

Reyes Magos

Los relatos bíblicos los mencionan muy poco, no explican de dónde llegaron exactamente ni cuántos eran.

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle”, ésta es una de las pocas referencias que se encuentran en el evangelio de San Mateo; así, la historia de los Reyes Magos, como todo lo relacionado con la Natividad, es otro más de los perfectos misterios que, a pesar de ello, recreamos hasta nuestros días basándonos en la tradición oral de los pueblos, que nos dice que debemos adornar nuestro Nacimiento con tres Reyes Magos llamados Melchor, Gaspar y Baltasar, originarios de Asia, Europa y África respectivamente.

Existen también muchas otras explicaciones que hablan de los Reyes Magos en números de dos, cuatro, siete y hasta doce, pero se acepta la cifra de tres probablemente por la cantidad de regalos que entregaron: oro, incienso y mirra.

Estrella de Belén

Cuenta la historia que una estrella indescriptiblemente grande apareció en los cielos y deslumbró a todas las demás de tal forma que ya no lucieron su luz, y gracias a ella los Reyes Magos -hombres sabios o de ciencias- supieron que había nacido el Mesías en Belén, pues ésta los guió hasta él.

Aunque numerosos estudios históricos y astrológicos han intentado dar una explicación concreta a ese fenómeno, hasta hoy no se ha podido descifrar el misterio. No obstante, su representación se puede observar en cada casa y en cada arreglo navideño: estrellas de las formas más diversas en colores, tamaños y número de puntas, son suspendidas de la mejor manera posible sobre los pesebres o arbolitos.

 

Cántico ‘Noche de Paz’

 

Quién no se ha emocionado alguna vez con los tintineos de este himno navideño que toca los corazones recordando una noche de paz y de amor. La letra de la original Stille Nacht, heilige Nacht’ (literalmente ‘Noche silenciosa, noche sagrada’), fue traducida del alemán a 330 idiomas y entonada en diferentes versiones.

Su creación se dio casi de forma improvisada hace 189 años, cuando el sacerdote Joseph Mohr de Oberndorf (Austria), le pidió a Franz Xaver Gruber, organista del pueblo vecino Arnsdorf, que compusiera una melodía para un texto suyo relativo a la Navidad, dado que dos días antes a esta conmemoración el órgano de su iglesia había entregado sus últimas notas.

Así, en 1818 las voces de Mohr y Gruber, al compás de una guitarra, interpretaron por primera vez el cántico navideño que años más tarde se convertiría en el más famoso del mundo.

Los dos autores austriacos murieron en el anonimato justo antes de que su creación musical empezara a recorrer el mundo con sus sencillas pero conmovedoras y contagiantes notas.

Noche de paz, noche de amor

Todo duerme en derredor

Entre los astros que esparcen su luz

Bella anunciando al niñito Jesús

Brilla la estrella de paz

Brilla la estrella de paz.

(Fragmento)

 

Pavo de Nochebuena

Existen muchas recetas para compartir la gran cena de Nochebuena en familia, sin embargo el plato navideño por excelencia es el pavo. Preparado de las formas más diversas, éste resulta ser el platillo más degustado en el mundo entero.

La costumbre probablemente sea de origen azteca, puesto que el pavo es originario de aquella región, donde se lo conoce con el nombre de guajolote.

Se dice que el pavo llegó a Europa durante el primer tercio del siglo XVI, llevado como recuerdo del Nuevo Mundo por Hernán Cortés después de que los aztecas se lo dieran a probar.

Villancicos

Recibieron ese nombre por sus primeros intérpretes: los villanos, aquellos que habitaban en las villas y que eran llamados así para diferenciarse de los nobles. En sus inicios fue una forma poética española denominada ‘canción de la villa’ o ‘canción campesina’, ya que los villanos solían entonar melodías pegajosas de estructura musical sencilla con el fin de registrar la vida cotidiana de sus pueblos. También recibieron nombres como villancejos o villancetes. Sus orígenes se remontan al siglo XIII de la España Medieval, cuando se entonaba un solo refrán que se repetía; en los siglos XV y XVI estos cantos se consagraron como composiciones a dos, tres y hasta cinco voces, llegando a convertirse en una especie de cantata para solos, coro y acompañamiento instrumental. Ya en el siglo XIX el nombre se utilizó para los cantos populares que aluden al misterio de la Navidad exclusivamente.

Algunos de los más conocidos en nuestros días son Campana sobre campana, Feliz Navidad, El tamborilero, Los peces en el río, etc.

Pan Dulce

Semanas antes de Navidad ya se puede saborear el tradicional pan dulce, una receta que, según cuentan, tiene 700 años de antigüedad. Sugieren que su procedencia es alemana, recibiendo el nombre de Stollen o Pan de Cristo.

Años más tarde, la receta básica que describe una especie de bizcocho elaborado principalmente con levadura y mazapán, habría llegado a Italia, donde recibió algunas modificaciones hasta convertirse en el famoso panettone que conocemos hoy en día.

Allí, en la tierra de las pastas, surge una historia tan dulce como su sabor, pues cuenta la leyenda que el panettone con especias aromáticas, pasas uvas, nueces, almendras y frutas secas, nació a la sombra del amor cuando un joven panadero intentaba conquistar el corazón de una bella italiana.

Papá Noel

Es el personaje legendario más querido por los niños alrededor del mundo. La tradición dice que en Navidad llega cargado de los regalos que los pequeños pidieron anticipadamente a través de una carta. Su origen no es muy claro, y aunque se lo pinta como un personaje regordete de barbas blancas, sonrosadas mejillas, vestido de traje rojo y dueño de un trineo jalado por renos, algunas leyendas lo describen más bien como un hombre de complexión delgada y gran estatura que vestía como un sacerdote. Se dice que esta figura tierna y fraternal nació inspirada en el obispo de Mira (actual Turquía), Nicolás de Bari, un hombre de posición bastante acomodada, nacido en el siglo IV, que se volvió famoso por su gran generosidad con los más pobres, especialmente con los niños.

Según el país es conocido como San Nicolás, Papá Noel, Santa Claus, Sinterklaas o Père Noel.  Su apariencia actual es una invención estadounidense de las últimas décadas y su característico trineo jalado por ocho renos no existió hasta que el escritor inglés Clement Moore lo imaginó con él en 1824.

Tarjetas navideñas

¿Alguna vez se preguntó quién fue el precursor de la costumbre de enviar tarjetas de felicitaciones y buenos deseos para Navidad? Seguro que sí.

Aunque las tarjetas navideñas se empezaron a utilizar masivamente por la década de 1870, su invención data del año 1843, cuando el caballero británico sir Henry Cole, fundador del Museo Victoria & Albert, quiso llegar al corazón de sus numerosas amistades de un modo original. Para ello, le pidió al artista John Calcott Horsley que le dibujara y pintara una escena navideña para luego mandarla a reproducir en una imprenta, y así enviar unos breves deseos de felicidad a sus amigos y familiares. La escena central de la tarjeta mostraba una familia numerosa brindando alrededor de una gran mesa y el saludo impreso decía “Feliz Navidad y Año Nuevo para usted”.

Para 1860 mandar tarjetas navideñas ya se había puesto de moda, y gracias al abaratamiento de los colores para su impresión la costumbre se propagó cada vez más. De esta forma se creó una nueva industria para los artistas y las imprentas.

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de Paola Iporre Kalteis Publicado en reportaje

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