LA CULTURA VUELVE A SU CASA


Después de año y medio de estar con el telón abajo y las salas de exposición vacías, la Casa Municipal de la Cultura ‘Raúl Otero Reiche’ está lista para colmarse nuevamente del olor a lienzo y de los sonidos y los colores del arte. Sus puertas pronto se reabrirán para mostrarle a Santa Cruz su nueva fisonomía y reanudar la labor cultural tan importante que en su seno solía desarrollarse pero que cesó por un proyecto de remodelación. Juan Carlos Simoni, el arquitecto a cargo, le contó a GUÍA VAMOS en qué consistió esa obra. A continuación, algunos detalles.

Publicado por revista VAMOS / Mayo 2008

 

La Casa de la Cultura ‘Raúl Otero Reiche’ ha sido un referente de la actividad cultural de Santa Cruz desde su creación en 1968, y hoy se apresta a iniciar una nueva etapa en su historia: “Se ha encarado un proyecto arquitectónico que le devuelva a la ‘Casa’ su calidad de centro cultural a través de la transformación de sus antiguos ambientes”, explicó el arquitecto Juan Carlos Simoni que junto a la constructora Ibaconst trabajó en la recuperación del 90% del edificio para la actividad artística, mientras que el 10% restante estará destinado a las actividades administrativas. “Esa distribución antes estaba equiparada, prácticamente en proporciones iguales”, señala Simoni.

El proyecto requirió de varias facetas de intervención y bastante tiempo, básicamente porque demandó desde el primer momento de una labor minuciosa de reconocimiento y recuperación de algunos aspectos constructivos de los tiempos de su edificación, durante la década de 1930. “Lo que se buscó fue generar vestigios del proceso histórico que ha tenido la Casa de la Cultura y revitalizar así su presencia a partir de un reconocimiento. Esto más con fines didácticos o académicos que restaurativos, porque no existe una restauración al cien por ciento de todos sus elementos”, explica el arquitecto.

De esta manera se llegó a recuperar algunas piezas de adoquín originales que se encontraban por debajo de la cerámica colocada en los años 70, y las bobedillas de ladrillo del entrepiso que también habían sido cubiertas en esa época y que sólo cuatro edificios de Santa Cruz contemplan como característica constructiva: la Galería de Arte Manzana Uno, el Centro Cultural Franco-Alemán, el Museo Histórico y la Casa de la Cultura.

Un segundo paso de intervención fue reducir y transformar las áreas donde se encontraba el sector administrativo, que a través de los años se había expandido de gran manera cerrando varios de los ambientes, y dar paso con ello a la habilitación de un espacio mayor para la actividad artística.

Con esa meta trazada, en ese lugar se logró generar una Gran Sala de Exposición de aproximadamente 700 m2. Con ella se rescató, de alguna manera, el concepto de ‘patio colonial’ con el que nació la edificación, pero que fue olvidado y cubierto con la conformación del teatro en la planta superior.

¿Por qué se afirma esto? Porque a esta gran sala se llega desde un deambulatorio que la rodea, es decir desde dos galerías abiertas que se dividen de forma paralela a partir de un ingreso principal para abrazarla e intercomunicarla.

La Gran Sala de Exposición es llamada así por el arquitecto Simoni porque no responde a espacios de exposición concretos. Se trata de un solo ambiente penetrado por una serie de paneles que tienen la finalidad de organizar y reorganizar de forma versátil distintas áreas de exposición según sea necesario. “Si hacemos una relación de antes y después, la capacidad de exhibición de la Casa de la Cultura se ha quintuplicado. Ahora se necesitarán exposiciones masivas, y en algunos casos permanentes, para tener todos los ambientes ocupados”, pronostica el arquitecto.

Siguiendo el trayecto del deambulatorio descrito se llega hasta un nuevo bloque que se reintegra a la ‘Casa’ después de haber sido un espacio antes desaprovechado ubicado al fondo del edificio. Este bloque, de diseño ya contemporáneo, está pensado para cobijar los talleres de ensayo de las distintas disciplinas artísticas: teatro, danza, música, etc.

En lo que respecta a la sala de teatro de la Casa de la Cultura, Juan Carlos Simoni explica que en él no se desarrollaron mayores intervenciones. “Pero ha sido refaccionado en su totalidad. Toda la instalación eléctrica se ha replanteado y cambiado según las necesidades: sonido, luces y aire acondicionado en todo el edificio”, indica.

Después de todo lo expuesto, se puede resumir la remodelación de la Casa de la Cultura en tres niveles: el restablecimiento de la imagen inicial del edificio para mostrar un poco de su historia, la transformación de los recintos en busca de un mejor aprovechamiento del espacio y la construcción de una línea de contemporaneidad absoluta que reconoce las necesidades de la actividad cultural en la actualidad.

De esa manera, este 2008 la Casa de la Cultura ‘Raúl Otero Reiche’ cumple sus 40 años de existencia con el establecimiento de un nuevo hito histórico en su vida, que se concretará con la reapertura de sus puertas para cobijar el gran movimiento cultural de Santa Cruz que ya ansía hacerse ver.

Más…

  • La Casa de la Cultura fue creada en 1968 por el impulso de intelectuales de la ciudad. Subsistió 27 años con autonomía de gestión y en 1995 se municipalizó.
  • La construcción del edificio estaba destinada al Palacio Consistorial, lugar donde se alojó el Concejo Municipal por muchos años. La obra se concluyó en 1937.
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de Paola Iporre Kalteis Publicado en reportaje

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