EXCLUSIVO: INDEFENSOS ANTE EL CHISME


En los últimos años nuestra televisión se ha empeñado en acercarnos lo que nuestros ojos y oídos no alcanzan a mostrarnos y lo que nuestra curiosidad no se atreve a ver: la privacidad de otros. Aquí el trabajo de los chismosos de la Tv en tela de juicio

Publicado por revista VAMOS / Septiembre 2010

En noviembre de 2008 VAMOS publicó un reportaje sobre la televisión socialera de Santa Cruz, que en ese entonces había mostrado un explosivo desarrollo a través de coberturas periodísticas sobre el paradero de la gente considerada de farándula. Este ámbito hace dos años ya se mostraba bastante movido, con una dura competencia entre reporteros.

Actualmente estos programas han mostrado una considerable disminución en cuanto a cantidad, pero a cambio aparecieron otros que le sumaron nuevos ingredientes: hoy la televisión nos acerca a la vida personal y por lo tanto privada de ciertos personajes públicos de Santa Cruz, y un poco del resto del país, gente de ‘sociedad’ -entiéndase figuras de la televisión, modelos, misses, deportistas, etc.-, teniendo como fuente de información principal chismes y rumores que llegan a sus estudios; pero no sólo eso, la noticia va más allá del chisme publicado, toma fuerza y color gracias a la polémica generada a raíz de juicios de valor emitidos por los conductores del programa, que hasta se permiten dar consejos a los protagonistas de la noticia sobre cómo deben actuar o no con respecto a la situación expuesta.

Como verán, el ‘boom’ farandulero de hace algunos años ha derivado en un formato televisivo hasta hace poco ajeno a nuestras pantallas. ¿A qué se debe? Muchos dirán que ese tipo de programas muestran lo que a la gente le gusta ver: controversia, escándalo, melodrama, y es cierto ¿quién puede negar aunque sea una mínima pizca de curiosidad y morbo? Sin embargo, existe una respuesta mucho más convincente para quienes prefieren creer que la sociedad no demanda televisión basura -como se llama a la programación de contenidos huecos y que no aportan a la formación del televidente-, y es que el chisme vende, sino no se verían tantas marcas desfilando durante dos horas ante nuestros ojos.

Pero antes de indagar el porqué existen estas ofertas televisivas (¿de verdad tendrán el rating que dicen que tienen como para que las marcas apoyen tanto esos shows mediáticos?, ¿estarán estos empresarios conscientes de que están auspiciando escándalos que van en contra de la moral cruceña?), mejor miremos las repercusiones o las faltas que se cometen contra nuestra sociedad.

Tv nuestra de cada día

 

En algunos grupos o páginas de Facebook se expone abiertamente y en demasía el rechazo a programas como ‘No Somos Ángeles’ y ‘Divinas y Famosos’, con expresiones despectivas y hasta agresivas. Según la psicóloga social Isabella Prado, esto se debe a que se trata de un formato televisivo copia, traído del extranjero, sin contextualizar, y que por lo tanto la cultura cruceña rechaza. “Yo veo que esos programas están queriendo hacer un rating de forma forzada a partir del escándalo, porque no van con la forma de relacionarse más tradicional de Santa Cruz, donde en general la gente, más bien, tenía mucho cuidado y respeto con sus conocidos”, dice la especialista.

El panorama se aclara cuando nos ponemos a pensar en la dinámica que siguen los reporteros en el afán de conseguir la nota periodística: persecución al entrevistado, acoso y presión para que éste conteste y hasta grabaciones a distancia al mejor estilo paparazzi. Sobre esto comenta Ana Lía Roca, comunicadora social y conductora del programa ‘Dame Cámara’, emisión televisiva que critica sarcásticamente los desaciertos de la tv nacional: “Yo veo que en otros lados como Argentina, España, Chile, Estados Unidos, existe el tema de los paparazzi y de la farándula, pero es porque se trata de industrias donde hay verdaderas celebridades, estamos hablando de personas que ganan muchísimo dinero y que su vida obviamente llama la atención. Pero acá en Santa Cruz no hay celebridades, nosotros los que salimos en la tele no somos grandes estrellas ni ganamos millones de dólares. No es que esté menospreciando a nuestras misses y nuestras modelos, pero es que no tienen el nivel de fama de otros (internacionales) como para que las estén vigilando de esa manera”.

No tenemos entonces verdaderas celebridades o una farándula propiamente dicha, sino que se trata de un círculo social de personas comunes y corrientes conocidas públicamente, pero de las que hoy por hoy nos toca ver su vida privada expuesta a todo color. Este hecho por supuesto ha llegado a cansar y hasta ofender a estas personas, pues el acoso es permanente y la intromisión exagerada.

Pero hay más, estas producciones no sólo están forzando un escenario, además lo están creando con actores falsos. Prado explica esto: “Tengo dudas de que estos programas tengan gran alcance y sean realmente tan vistos, entre otras cosas porque allí no salen los que son famosos de verdad, sino los que se vuelven famosos a raíz de esa exposición. Incluso las personas que son más conocidas en el medio no son las principales ‘víctimas’ de esta televisión, porque los mismos programas se cuidan de afectar a personas que tienen más peso o influencia… o capaz que ni siquiera tengan el acceso hasta ellas”.

Ana Lía también pone en tela de juicio este hecho: “Nos están vendiendo gente como famosa, que no hace nada en su vida. Se trata de personas que se convirtieron en famosos sólo porque anduvieron con ‘fulanito’. Estos programas están creando personajes famosos ¡Nos están mintiendo! porque son pseudo famosos que no nos aportan en nada… y que ni ellos mismos se respetan, porque si hay que llorar, lloran; si hay que desmayarse, se desmayan; si tienen que decir que se metieron con alguien, lo dicen”.

Profesionales del chisme

 

La televisión podría convertirse en el medio más eficaz para elevar el nivel cultural de nuestra sociedad, siempre y cuando quienes están al mando la manejen con el profesionalismo que esta responsabilidad requiere. Si tenemos esto en mente, rápidamente salta la pregunta ¿cuánto profesionalismo poseen los reporteros de estas ofertas televisivas? Veamos.

Entre los titulares que se pueden leer a lo largo de dos horas de programación, el que aparece repetidas veces dice: “Cuéntanos tu chisme las 24 horas”, seguido del número telefónico de contacto.

Entre sus principales fuentes de información están, como ya vimos, los chismes que llegan al estudio, muchas veces a través de mensajes a celular, o también datos que obtienen en una ardua investigación por Facebook. “En su perfil de Facebook dice que es casada”, dijo en alguna ocasión uno de los reporteros refiriéndose a una reina de belleza que, por la confusión provocada (dado que la jovencita, soltera, sólo jugaba con sus amigas al momento de especificar su estado civil en Facebook), estuvo a punto de perder ese título.

Publican los chismes ‘reporteados’ sin verificar las fuentes (por supuesto, sino dejarían de ser chismes), y cuando contrastan versiones lo hacen buscando polémica.

Acuden a elementos audiovisuales como sonidos, música y la repetición constante de imágenes, para enfatizar juicios de valor sobre comportamientos o actitudes personales del protagonista de la noticia en cuestión.

En síntesis, elevan el chisme, lo grotesco o extravagante, a la categoría de información de interés social. “Yo creo que es lo mismo si se trata de un periodista de farándula o de un periodista investigativo, ambos tienen que seguir las mismas reglas: investigar, contrastar fuentes, confirmar la información. No que ellos dicen: “Me llegó un mensajito que dice que fulanita está embarazada” ¡y lo publican! ¿Quién les manda el mensaje? No dicen, o resulta que les llegó desde la web o desde un setecientos algo. O sea que la información puede ser verdad o puede ser mentira. Creo que el periodismo en este ámbito está muy mal, porque no podés decir que hacés un trabajo periodístico si te basás en un mensajito de celular”, protesta Ana Lía.

A esto Isabella Prado agrega: “Definitivamente el trabajo profesional como periodistas es cuestionable, pero además queda en claro la mediocridad de la producción audiovisual. Hay tanto que decir, tanto que mostrar de la ciudad y su gente, pero a otro nivel. Claro que para hacerlo tenés que leer, tenés que prepararte e informarte mejor. Pero resulta que quienes están al frente de esto, son sólo comentaristas con poco bagaje cultural”.

Y para cerrar este tema con broche de oro, el abogado Cristian Pérez señala al respecto: “En los medios de comunicación encontramos que no todos son profesionales del periodismo o de la comunicación, sino personas que cumplen cierta condición física y de labia”.

Y ahora ¿quién podrá defendernos?

Con todo, se nos ocurre preguntar qué aportan estos programas de televisión a nuestra sociedad. Y la respuesta de nuestros entrevistados es tajante: NADA.

La psicóloga nos habla de las consecuencias que estas producciones pueden acarrear en las personas protagonistas del chisme: “Esto les puede ocasionar desde problemas en sus relaciones personales, porque se confunde lo que se dice con lo que realmente es la vida de esta persona; hasta problemas de autoestima, porque cuando uno permite ser valorado a través de los comentarios de la televisión, termina mirándose a través de la pantalla como si ésta fuera un espejo, y no en el espejo de la vida real”.

Eso en términos individuales, pero si hablamos de la sociedad ¿cuáles serán los efectos? “Si este tipo de programas sigue o aumenta, como sociedad continuaremos nuestro paso hacia la frivolización, porque no se trata de un tema educativo, no se saca de ahí ninguna conclusión ni aprendizaje. Son programas que no contribuyen a estimular en nada la parte intelectual ni cognitiva de las personas, ni cumplen con el rol de la televisión de informar, educar y entretener”.

Por otro lado, tenemos el desamparo legislativo si de derechos hablamos, sobre todo desde la perspectiva de las personas que ven invadida su privacidad por parte de las cámaras, llegando a sentirse víctimas de acoso. “El trabajo de los medios de comunicación en Bolivia no está regulado, y al no estar regulado a la única norma a la que podés remitirte es a la injuria, que en el código penal es que humillen tu honor. No existe un marco jurídico que respalde a la víctima”, dice el abogado Cristian Pérez, y agrega: “No creo que nuestra sociedad vaya a frenar totalmente esto, porque éste no es un fenómeno boliviano únicamente, el chimento existe en todo el mundo. La han sacado desnuda hasta a Cecilia Bolocco…”, comenta, haciendo referencia a casos de verdaderas celebridades que tuvieron que enfrentar este tipo de exposición sin remedio alguno, y abordando con ello una problemática que se desarrolla a nivel mundial: El derecho a la privacidad e intimidad vs. El derecho a la información.

El derecho a la intimidad y a la vida privada está reconocido como derecho humano esencial en casi todas las constituciones democráticas contemporáneas y se encuentra especificado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, en Bolivia no existen mecanismos que velen porque este derecho se cumpla. “Existen principios éticos del periodismo que nos dicen, por ejemplo, que los medios de comunicación no pueden mostrar desnudos a las dos de la tarde. Pero para que esto se cumpla, a la vez debería haber un mecanismo de fiscalización y sanción. Lastimosamente no existe”, señala Pérez, y agrega: “No hay nada que indique si es correcto o no publicar en qué estado se encuentra la relación amorosa de una persona. Es complicado, porque cómo vas a regular, en un papel, qué chisme se puede dar y qué chisme no. Por otro lado ¿cómo podés medir un daño? Ejemplo: sos una persona casada y por cosas del destino tuviste un almuerzo con alguien por negocios, y el programa va y dice que estuviste involucrada amorosamente con esa persona. A causa de eso te divorciaste de tu marido y por el escándalo perdiste tu trabajo. Tendrías que justificar que por el chisme te viste afectada, tendrías que ir a una demanda civil y demostrarle al juez que gracias a eso te divorciaste y perdiste tu empleo… pero eso tomaría tiempo y es plata”.

Según este abogado, para que el Gobierno reaccione y le dé la importancia que requiere a este tema, este hecho tendría que afectar al círculo político, porque hasta ahora le ha tocado sólo a la farándula y no a personas que realmente tienen peso o poder en la sociedad.

Como sugerencia para una solución temporal, Pérez cree que se debería apelar al cambio de horario de difusión de estos programas y así evitar llegar a menores de edad, de modo que los efectos en la población no sean mayores.

Consultando sobre el tema, encontramos que la Defensoría de la Niñez y la Adolescencia ya tomó cartas en el asunto. Hace un par de meses (tres o cuatro), los canales de televisión recibieron una circular que pedía respetar el horario de protección al menor y se los instó a cambiar la difusión de programas como ‘No Somos Ángeles’ hasta después de las nueve de la noche. Sin embargo, a la fecha éstos siguen emitiéndose en los horarios habituales (de 14:00 a 16:00), sin que nadie más diga ni haga nada.

El Código Niño, Niña y Adolescente, nos recuerda que toda programación que atente contra la formación y salud mental de un menor de edad, así fuera publicidad, solo podrá ser emitida en horarios destinados a adultos. Al respecto, el abogado consultado dice: “Estas actividades televisivas transgreden la integridad de los niños y niñas bolivianos difundiendo imágenes y discursos de contenido sexual”.

Ahora entienden por qué titulamos así este tema ¿no? Porque, en conclusión, estamos indefensos ante el chisme.

EL OTRO LADO DEL CHISME

MARICRUZ RIBERA

Modelo y conductora de Tv

 

Contame cómo ha sido tu experiencia con la televisión farandulera

He tenido varias experiencias. Siempre se acercan primero por las noticias buenas. Y creo que en parte ése es el error, dejar que se metan en tu vida en situaciones buenas, porque de pronto cuando ocurre algo malo, que es privado, se sienten con el derecho de hacerlo público. Asumen que como vos trabajás en algo que todo mundo ve, ya sea televisión o modelaje, ellos tienen derecho a indagar en tu vida privada y publicarlo. Incluso creen que vos tenés la obligación de dar explicaciones… decís: no voy a hablar; pero te siguen, y te siguen incluso hasta tu auto; y cuando estás cerrando la puerta de tu movilidad y sin querer los golpeás porque el tipo (reportero) se te está subiendo (al auto), resulta luego que agrediste a la prensa. Y como en estos programas más que el chisme lo que importa es la polémica, arman o editan como quieren lo que uno dice, haciendo que todo parezca un show.

Creo que los bolivianos estamos cometiendo un error al apoyar estos programas… está bien, dicen que el chisme es interesante, entretenido, pero cuando nos toca ser protagonistas de esto no es tan divertido.

¿Qué sentís en el momento en el que ves que una situación tan personal, privada, está siendo divulgada por televisión?

En ese momento no sos vos. Sos tu padre, tu madre, tus abuelos, tu familia. A mí como persona pública me han embarazado unas tres veces sólo porque me vieron “más gordita”, al punto que una vez mi abuela se acercó a mi padre y le preguntó “¿Cómo está Maricrucita de su embarazo?”. Imaginate cuánto afecta a los familiares enterarse de eso… porque lastimosamente mucha gente cree todo lo que ve en la tele.

Los comentarios de la gente a raíz de lo que se dice en la tele, no solamente te llegan a vos, sino a toda tu familia: “Oye dice que tu hermana dijo…”, “Dice que tu hija hizo…”. De esa manera afecta.

Ellos se sienten con el derecho a seguirte y a especular sobre tu vida. Quiénes son ellos para opinar frente a una cámara si está bien o no lo que vos estás haciendo ¡quiénes son ellos!

¿Qué repercusiones tuviste?

Ahora mi familia me dice que me tengo que cuidar, que ya no tengo que salir tanto, que no me tengo que exponer. Pero ¿acaso por cuidarme de la prensa yo tengo que dejar de vivir como persona?, ¿ellos me van a devolver mi juventud? ¿Tengo que dejar de tomarme un café con un compañero de colegio o un colega por el qué dirán ellos? ¡Qué clase de vida es esa si te tenés que cuidar de lo que ellos van a grabar, de lo que ellos van a decir, opinar y juzgar!

¿Te sentís indefensa?

Sí me siento indefensa porque no me queda más que reírme y hacerme la que me caen bien. Pero en el momento en el que vos les ponés una mala cara, ellos se sienten con todo el derecho de juzgarte.

Me sentí indefensa hasta el punto de preguntarme ¿será que hay una ley que me permita prohibirle a ciertos programas utilizar cualquier imagen mía?, ¿será que tengo derecho a cuidar mi imagen?, es más ¿será que tengo derecho sobre mi vida? O será que ellos son los dioses que tienen derecho a opinar sobre mí, a indagar en mi vida y ¡a seguirme! Qué derecho tienen ellos de filmarme, de publicar lo que yo hago y encima de opinar y juzgar si yo actúo bien o mal.

Ok soy persona pública, pero soy persona pública cuando estoy trabajando en televisión, porque en ese momento mi trabajo es exponerme; soy persona pública cuando estoy en una pasarela, porque en ese momento mi trabajo es exponerme. Pero quién dijo que mi trabajo es exponer mi vida sentimental, quién dijo que mi trabajo es dar explicaciones sobre mi vida privada.

Te condena tanto ver que están opinando de cierta forma que te dan ganas de decir ¡ubíquense! Esto no es Hollywood. Porque además ¡hasta te dan consejos televisivos!… si yo necesito un consejo pues se lo pediré a mi madre, a mi abuela o hasta a mi psicólogo, yo no tengo por qué escuchar consejos de gente que se dedica al chisme.

¿Estos programas aportan en algo a la sociedad en general?

No, no aportan en nada a la sociedad. Si uno quiere ver show y dramas, para eso ve novelas.

Con este tipo de programas se está mostrando que el chisme es normal, y por lo tanto se está formando gente chismosa.

ARACELY ALMARAZ

Srta. Santa Cruz 2010

¿Cuál ha sido tu experiencia con la televisión farandulera?

A mí me destruyeron. Lanzaron públicamente una información sobre mí sin cerciorarse si era cierta o no, no investigaron nada, no tenían ningún tipo de pruebas.

¿Cómo te afectó eso?

Eso afecta a mi familia, porque mi familia no está acostumbrada a estar metida en escándalos.

No fueron respetuosos. Fueron a despertar a mi familia a las once y media de la noche para hacerles preguntas… ¿Quién quiere hablar a esa hora sobre la corona de la Srta. Santa Cruz? Nadie ¿no?

Yo luego tuve que ir al programa para que me dejen en paz, para que dejen de hablar de mí porque ya estaba histérica, no sabía qué hacer… que se metan conmigo, bueno ya ¡pero se metieron con mi familia!

¿Qué aprendiste de esto?

A que hay que controlarse nomás, que no hay que prestarse a shows mediáticos y a no rebajarse.

Sólo le pedí a Dios que no me llene de rencor. Porque el daño está hecho, es irreversible. Y además nunca se disculparon, nunca dijeron que era mentira lo que publicaron, ni que se equivocaron.

(Intervención de la madre de Aracely en la entrevista: “Una como madre quiere defender a su hija. La impotencia es grande. Pero como una es más, no hay que igualarse a gente que habla tanta insolencia y tanta bajeza”).

¿Creés que aporta de alguna manera la difusión de este tipo de programas a la sociedad en general?

No aporta en nada, porque no ayuda a que la sociedad crezca. Y lamentablemente la población los ve. Creo que estamos cayendo en un gran error, porque estos programas no construyen nada, sino todo lo contrario: destruyen. Porque a las dos de la tarde hay niños y niñas frente al televisor que se enteran de chismes sobre problemas amorosos, que tienen que ver estripers… ¿Con qué los estamos educando? ¿A quién va el mensaje? Me parece que estos programas no aportan nada a la sociedad.

CAUSANTES DE LA TV BASURA

 

  • Anunciantes publicitarios: por auspiciar la televisión basura
  • Entrevistados: por permitir a las cámaras y micrófonos cruzar los límites de lo público.
  • Gobierno: por no contar con un sistema legislativo que permita sancionar debidamente las faltas de los medios de comunicación.
  • Medios de comunicación: por no autorregularse adecuadamente.
  • Periodistas: por no ejercer éticamente.
  • Productores: por no crear programas que cumplan con las tres principales funciones de los medios de comunicación: informar, educar y entretener. O por lo menos que no las tergiversen, desinformando y maleducando.
  • Sociedad televidente: por apoyar la televisión basura con su curiosidad y morbo.

A MODO DE GLOSARIO

CHISME: Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española)

TELEVISIÓN BASURA: “Programas que se caracterizan por su mala calidad de forma y contenido, en los que prima la chabacanería, la vulgaridad, el morbo y, a veces, incluso la obscenidad y el carácter Pornográfico”. (‘Telebasura y democracia’, Gustavo Bueno. 2002).

DERECHO A LA INTIMIDAD: Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques (Artículo 12. Declaración Universal de Derechos Humanos).

FRASES PARA DESTACAR

“Creo que la persona es la que debe poner el límite (a la prensa). Porque sucede que si me caso, le invito; en el parto, le abro la puerta de mi dormitorio; y claro, luego si me divorcio se sentirán con el derecho de preguntar ¿y por qué no me invitás a tu divorcio?”, Ana Lía Roca, comunicadora.

“A la gente efectivamente le gusta verse (en la pantalla), pero no necesariamente en persona, sino reflejado en contextos más reales, ver su ciudad, su cotidianeidad, de forma que se identifique… la farándula sí sucede, pero no es algo que suceda en mi vida como ciudadano común y corriente”, Isabella Prado, psicóloga.

“Estos programas tienen asesoría legal. Un abogado les dice qué tema es delicado y podría traerles problemas. Con eso no es que estén teniendo cuidado en los daños que ocasionan, sino que se cuidan ellos”, Cristian Pérez, abogado.

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de Paola Iporre Kalteis Publicado en reportaje

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