TURISMO RURAL EN LAS HACIENDAS DEL CHACO


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En la región del Chaco Boliviano existen maravillas naturales y paisajes insospechados que esperan ser descubiertos a través de un nuevo proyecto de turismo rural denominado Haciendas del Chaco. Se trata de un emprendimiento que fusiona los encantos de la zona con la hospitalidad de los lugareños, y está destinado a todo aquel que desee escapar de la rutina abrumadora de la ciudad y necesite sumergirse en un mundo sin tiempo.

Las oportunidades que brindan las Haciendas del Chaco en cuanto a actividades de campo, paseos ecológicos y atractivos turísticos, son múltiples; y si le apetece deshacerse de las ansiedades del trabajo, éstos son los lugares perfectos para oxigenar la mente. Queda cordialmente invitado a volverse parte de la naturaleza de este lugar encantado que se luce discreto al sur del país. ¡Bienvenido!

Publicado por revista MI TIERRA

Fotos: Andrés Unterladstaetter

Junio 2007

Chaco Boliviano

Se encuentra al sur de Bolivia, ocupa parte de los departamentos de Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz, abarcando cinco provincias: Gran Chaco, O´Connor, Hernando Siles, Luis Calvo y Cordillera.

El Chaco Boliviano constituye una región singular por la riqueza de sus recursos naturales, sus hermosos paisajes y las expresiones culturales que se dan en el lugar. Su altura oscila entre los 800 y 2.000 metros sobre el nivel del mar. El clima, generalmente cálido, permite realizar una serie de actividades al aire libre.

Tierra de brazos abiertos

El proyecto de turismo rural Haciendas del Chaco surgió hace aproximadamente un año (2006) por iniciativa de seis hacendados de la región, que deseosos por mostrar al mundo las maravillas del Chaco decidieron abrir de par en par las puertas de sus propiedades y acoger a todo aquel que quiera conocer las bondades de su tierra.

Así, Paraíso del Tordo y La Cercada, del Chaco tarijeño, y Pirirenda, Yatigüigua, Caraparicito e Itaguazurenda, del Chaco cruceño, son las seis haciendas que actualmente conforman el proyecto y que están trabajando en la adecuación de sus instalaciones para recibir a sus huéspedes de la mejor manera posible. Las tres últimas ya cuentan con todos los servicios y las comodidades que el turista necesita, y esperan ansiosas a sus visitantes para llevarlos por un recorrido sin igual.

La riqueza de las Haciendas del Chaco radica principalmente en las diferencias perfectamente delineadas entre una y otra; ninguna llega a ser competencia de la otra, pues mientras unas son agrícolas o ganaderas, otras son madereras. Por otro lado, han visto en el turismo sostenible una actividad complementaria a las labores de campo que realizan… consideran a esta actividad como una fuente de empleo para los comunitarios y un medio para difundir la identidad y los valores naturales y culturales del Chaco Boliviano.

El proyecto

El proyecto Haciendas del Chaco tiene dos componentes. Por un lado están las seis haciendas asociadas que conforman el factor privado, con un aporte del 51% de la inversión empleado en infraestructura y equipamiento. Por el otro, se encuentra el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como componente de financiamiento, que trabaja en aspectos relacionados al sector ambiental, promocional y de capacitación.

Para garantizar la prevención de impactos ambientales en el campo de acción del proyecto, se han suscrito convenios que permiten incorporar un conjunto de intervenciones que garanticen la sostenibilidad de la oferta turística. En ese sentido, las haciendas que conforman el proyecto están trabajando con comunidades que se encuentran dentro de su área de influencia en la constitución de MYPES para que éstas ingresen al mercado turístico; las haciendas apoyan la capacitación de los comunitarios y la comercialización de sus productos artesanales.

Los atractivos

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Las haciendas no han dejado de lado su actividad principal que es el trabajo de campo, más bien han adecuado parte de su infraestructura para recibir a los turistas y han organizado sus actividades para incorporar a los visitantes a los quehaceres cotidianos del lugar. Dependiendo de la fecha en que visite estas hermosas propiedades, el turista podrá ser parte de las actividades agrícolas y ganaderas, y además disfrutará de los maravillosos paisajes verdes de los alrededores.

Por otro lado, como parte de la estrategia turística del Chaco, el proyecto contempla cinco circuitos histórico-culturales para el deleite de los viajeros. La ruta del Che, la Guerra del Chaco, la Historia del Petróleo, las Misiones del Chaco y el Mundo Guaraní, son los atractivos que desde las diferentes haciendas pueden llegar a conocerse.

A continuación, le invitamos a disfrutar de un breve paseo por tres de las haciendas del Chaco cruceño que esperan recibirlo próximamente.

YATIGÜIGUA

Está ubicada a 17 kilómetros de Camiri (aproximadamente a 300 kilómetros de Santa Cruz), en la primera sección de la provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz. De propiedad del alemán Egon Wachtel, la hacienda Yatigüigua se caracteriza por haber desarrollado un sistema de manejo sostenible de su campo, que le permite sacar el mayor provecho a todos sus recursos. Gracias a esa gestión ambiental, este lugar se ha convertido en un refugio y hábitat de diversos animales: reptiles, aves y toda clase de especies salvajes pueden observarse por las sendas ecológicas que recorren el interior de la hacienda.

Aquí, la convivencia con la naturaleza es inmediata. Los jardines de árboles frutales y las huertas de hortalizas, así como sus demás instalaciones agropecuarias (gallineros, corrales, chanchería, trojes, chacos cañaverales y quesería), logran desafiar el tiempo, detenerlo, y empapar a sus visitantes con verdaderos momentos de relajación.

La casa que nos da la bienvenida, más allá de prestar las comodidades ideales para el descanso otorga un calor humano indescriptible, con todo el cariño y entrega que un huésped necesita. Los esposos Egon Wachtel y Nelly Boyer, junto a su hija Karen, abren la puerta de su hacienda y la de sus corazones para atender a los visitantes como si se trataran de la familia misma.

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Entre los orgullos de la hacienda Yatigüigua, se encuentran las caminatas por las sendas ecológicas, que son verdaderos paseos para interactuar con la naturaleza. Caminar entre toda clase de árboles y descubrir una riquísima variedad de cactus y orquídeas (terrestres y aéreas), es toda una experiencia inolvidable.

La hacienda Yatigüigua se ha comprometido con la preservación de la cultura nativa y el desarrollo productivo de los comunitarios, por eso ha construido un Mercado Taller Artesanal donde mujeres de la Comunidad Urundayti se capacitan y exponen sus artesanías, entre las que predominan los tejidos con figuras guaraníes. Los huéspedes de la hacienda tienen la oportunidad de visitar este mercado y adquirir los productos directamente de las manos creadoras.

CARAPARICITO

Ubicada a 415 km. de Sucre y a 277 km. al sur de Santa Cruz, la hacienda Caraparicito aparece iluminada de verde a lo largo y ancho de su territorio. La casa que da la acogida, con un marcado estilo rústico (madera y piedra), promete desde el primer momento una estadía encantadora al calor de las chimeneas que dan vida y alma al lugar.

Entre cuentos y leyendas que reviven las historias del primer dueño de la propiedad –construida por Octavio Padilla en el siglo XVIII-, Caraparicito se levanta todos los días con las melodías y los colores de una variedad fascinante de animales. Loros, parabas, monos, chanchos, patos, gallinas, gansos, conejos y venados, conviven en armonía en los corrales de la hacienda.

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Y es allí justamente donde radica la magia de Caraparicito: el contacto con los animales y ese aire de tradición, despiertan en el visitante la sensibilidad y el gusto por el campo. Actividades tan variadas como el arreo y marca de ganado, cabalgata por los bosques, pesca, paseos por senderos ecológicos, observación de aves, monos, búfalos, orquídeas y hasta mariposas, así como la participación en el aserradero (trabajo en madera) o en la curtiembre (trabajos en cuero), son el elemento diferenciador de este destino turístico. Además, Caraparicito posee una Reserva Natural Privada para la protección de la flora y fauna representativa de la vida silvestre del chaco, y de los recursos naturales (suelo, agua).

Otra de sus particularidades es la distribución de las viviendas de los empleados, ubicadas alrededor de la casa principal. Como allí viven 18 familias guaraníes (muchas con descendientes de Octavio Padilla), la hacienda cuenta con una iglesia bautista construida totalmente de piedra y una escuelita donde se instruyen alrededor de 40 niños. Por otro lado, la hacienda trabaja con las comunidades guaraníes en la elaboración de artesanías de cuero.

La familia de Ronald larsen, propietario desde 1969 de este hermoso terreno, lleva adelante la adaptación de su hacienda con todas las de la ley. “Estamos ampliando el espacio de las habitaciones para dar más comodidades al turista. Actualmente disponemos de espacio para grupos de 4 a 12 personas, pero a partir de agosto tendremos capacidad para 30. Además, contamos con sauna, hidromasajes, gimnasio, sala de juegos y una pista de aterrizaje”, comenta Duston Larsen, administrador general de Caraparicito.

Así, la estadía en esta hacienda promete ser más que placentera, las maravillas de sus paisajes ecológicos se quedarán grabadas en la memoria para siempre.

ITAGUAZURENDA

Su nombre en guaraní significa ‘Lugar de la piedra grande’, en referencia a una piedra ya inexistente.

La hacienda Itaguazurenda, perteneciente a la familia Gutiérrez por varias generaciones, guarda en su regazo un puñado de historia que revive cada día a través de sus instalaciones, edificadas hace aproximadamente 150 años en forma de fortín para resguardar a sus habitantes de los ataques de los indios. Una noria fabricada con soto colorado en aquella época, hoy es quizá uno de los elementos más representativos de la propiedad, pues cuenta la historia que durante la Guerra del Chaco esta hacienda fue tomada por los paraguayos, pero al ser el único lugar de provisión de agua, se salvó de ser destruida.

Así, en cada rincón de Itaguazurenda se encuentra algún detalle impregnado de antaño. En la quesería, por ejemplo, se mantienen las máquinas productoras de queso; en la cocina -actualmente en refacción- todavía existen hornos de barro y varios instrumentos típicos de la época. En su taller se guarda celosamente un torno y las herramientas que se utilizaban para elaborar y reparar la maquinaria agrícola, y en la lechería una balanza antigua todavía vigila atenta al ganado que pasa por allí. Por último, teléfonos viejos, sillas, mesas, equipos de comunicación y diversos implementos de vaquería, ahora forman parte de la decoración de la hacienda Itaguazurenda, tan acogedora para todo el que quiera transportarse en el tiempo.

Las actividades que se tienen reservadas para el deleite de los viajeros incluyen incorporarse por completo al trabajo de campo. Así, experiencias como el manejo del ganado (vacunada, enlazada, arriada a caballo, carneo, entre otras) y la participación en la siembra y cosecha del forraje, quedarán grabadas en la memoria del huésped hasta su próxima visita.

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de Paola Iporre Kalteis Publicado en viajes Etiquetado como

2 comentarios el “TURISMO RURAL EN LAS HACIENDAS DEL CHACO

  1. me encanto conocer que la actividad va creciendo en estas zonas y sobre todo el entusiasmo para desarrollarla de su gente que con mucho Amor le da un toque diferente…

  2. quiero saber como me puedo conectar cn la hacienda itaguazurenda para saber como podems ir a conocerla…para pasar un fin de semana..

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